Un juego
contra el Destino
La trama
se desarrolla en uno de
tantos Centros Penitenciarios Juveniles
de los Estados
Unidos de Norteamérica.
El diagnóstico
referencial de la
población recluida en
ese país, dice
que se trata
de jóvenes de 12
a 16
años de edad
y alcanzan un
censo de 120,000
adolescentes.
De esa
población juvenil delincuencial, al
concluir su condena
y reintegrarse a
la sociedad, el 75
% volverán a ser recluidos
por reincidencia en las distintas
formas de delitos
que cometen, muchos
de ellos ya
no volverán a
penitenciarías juveniles, se
sumarán a las
prisiones de los
adultos, otros jóvenes
más de ese
alto porcentaje reincidente, no
se reintegrarán a la sociedad
con normalidad, es
decir, al ámbito
de convivencia familiar,
laboral y/o estudiantil, morirán de
diversas formas en
las calles. Solo
un 25 % se
reincorporan a la
vida social útil, la
proporción readaptada es
de cada 4,
solo 1.
El film
está basado en un hecho
real de los
años 90´s, en este centro
penitenciario, un entrenador
de futbol americano
y su ayudante,
mismos que en
su juventud vivieron
de alguna forma
los efectos de
la desintegración familiar,
por ello están
conscientes de la
situación por la
que atraviesan los
adolescentes recluidos en
esa penitenciaría y
se han propuesto
a través de
la práctica de
un deporte, desarrollar
un proyecto estratégico
que les permita
integrarse en un equipo de
personas con diferentes
perfiles étnicos y
socioeconómicos, por la
misma diversidad de
esa población recluida,
primero porque es de origen
afronorteamericano, mestizo
mexicano, afrocaribeño y
blanco estadounidense en
mínimo porcentaje; segundo,
por el tipo
de delitos que
han cometido, que
van desde el
ladrón que roba
comercios, bolsos y/o
carteras, riñas
entre pandillas callejeras
o en escuelas,
como el que asalta bancos,
el que distribuye
drogas en las
calles, hasta el que
asesina.
El propósito
es ambicioso, saben
los entrenadores deportivos
y especialmente las
autoridades del reclusorio,
que para el
desarrollo de ese
proyecto, existe una
diversidad de factores de
riesgos con los
que se encontrarán
y se tendrán
que enfrentar, para
ello están dispuestos
a afrontarlos y
superarlos, solo así,
están convencidos se
demostrarán a sí
mismos de lo que son
capaces de hacer
por ellos y
por los demás
que necesitan de
atención.
El empeño
que puso el
entrenador principal para
ir persuadiendo a
las autoridades del reclusorio juvenil
y éstos obtuvieran
la aprobación de
los superiores del
sistema penitenciario, permitió
iniciar el proceso
de selección de
los jóvenes con
las características físicas
deseadas y con
ellos las duras
jornadas de prácticas
y conocimiento de
las estrategias y
tácticas deportivas, el
esfuerzo se vio
premiado con la
aceptación del grupo
de reclusos deportistas en
la inclusión del
torneo local de
futbol americano intercolegial en el
que tendrían nueve
partidos contra equipos
de jóvenes futbolistas
de estudiantes.
El riesgo de
no aceptarse el
proyecto fue vencido, pero
después se enfrentarían
a otros mayores, el
grupo se conformó
sin tener la
experiencia de haber
participado en partidos
contra equipos ya
integrados y con
experiencia, el primer
encuentro tuvo como
resultado una derrota
deportiva y moral, evidentemente
no tenían aún
identificación e integración
entre ellos,
carecían del sentido
de solidaridad, un
principio básico en
la funcionalidad de
un equipo de
trabajo, no tenían
claro el objetivo,
entre ellos habían
serias divergencias, un
joven violento, agresivo,
ya esposo y
padre, dos más
que apenas habían
perdido a seres
queridos, de pandillas
distintas y rivales
antagónicos en la
ciudad, otro añorando
las calles donde
vendía drogas y
obtenía buenas ganancias, uno más
confrontado con su
madre, etc., tan
disueltos y contradictorios que
en el momento
menos esperado, podían
reñir y desintegrar
la débil agrupación
que iniciaban.
En el ambiente del encuentro se
temieron diversos riesgos, por
ejemplo los intentos de
un integrante del
equipo contrario, de
evidenciar al oponente
por su condición
de recluso y
de propiciar el
rechazo de los
asistentes, además, en la
algarabía del público
y de la
confusión, intentar escapar
o de provocar
un motín por parte de
los reclusos, igual
de que resultara
lesionado alguien por
agresiones antideportivas y/o
de provocadores.
La derrota
deportiva y moral,
de regreso al
centro penitenciario, el
desánimo era generalizado,
la autoestima de
cada uno estaba
por los suelos,
el riesgo era el
de un desmoronamiento del trabajo y
de que cayeran
bajo el control
de las pandillas
internas incorregibles que
acechaban, los entrenadores
sabían que necesitaban
estimularlos para motivarlos,
recuperar la autoestima
y tomar conciencia
de la batalla
perdida para superarse
y convertirse en
ganadores, de encontrarse y
valorarse para demostrar
de lo que
eran capaces y
de lo útiles
que podían ser
en la familia,
en el trabajo,
en la escuela,
en la sociedad
donde era necesario
recuperar la confianza
y credibilidad hacia
ellos como delincuentes
en readaptación, vencer
el riesgo del fracaso
y del rechazo.
En los
siguientes partidos sostenidos
sufrieron alguna derrota
menos escandalosa que la primera,
pero se estaban
integrando, surgiendo las
aptitudes y cualidades
deportivas humanas, las
rivalidades se hacían
menos duras, pero
aun no surgía
el liderazgo, fue
hasta cuando se
lesiona el joven
esposo y padre,
el de carácter
violento y agresivo, que
al ser hospitalizado
se da cuenta
que ya extrañaba
a sus compañeros
de juego, ansiaba
su regreso, pero
su lesión le
impediría, por su
parte el grupo
de futbolistas empezaron a
extrañar al compañero
por su vigor,
empuje y liderazgo
que empezaron a
reconocerle, sin embargo,
nuevamente se presenta
un riesgo que se temía,
el de una
agresión armada por
parte de un
integrante de las
bandas rivales y
hiere de un
balazo a uno
de los jóvenes
que habían perdido
a un amigo
querido, pero es
cuando sucede lo
impensado, su rival,
el otro joven,
a pesar de
que el agresor
pertenecía a su
pandilla, evitó que
lo asesinara a riesgo
de perder su
propia vida y
protegió a quien
suponía que era
su enemigo irreconciliable.
La acción
defensora del joven,
demostraba no
solo solidaridad, sino
también sentido e
identificación de equipo,
sensibilidad humana, de
estarse encontrando con
las causas positivas
y los valores,
por su parte
los entrenadores y
directivos se mostraban
muy preocupados por
los sucesos, llegaron
a temer por
la vida del
joven futbolista recluso, de
que fueran a
cancelarles el proyecto,
pues los riesgos
y costos fueron
mayores, el delincuente
agresor al pretender
escapar propició una
balacera contra la
policía y perdió
la vida, el
público aterrorizado se desbandó, la
presión social aumentó.
Sin embargo
todo estos elementos
negativos, provocó una reacción
de lucha interna
en el ánimo
de cada recluso,
un examen de conciencia
y obligó a
que aflorara el
sentimiento humano, reconociendo
que la ausencia
de los lesionados,
les hacía falta
en el equipo,
que la acción
del joven que
impidió la muerte
de su compañero,
era solidaridad de
equipo integrado y de perdón
a las ofensas
de las confrontas
pandilleras, significaba reconocer
que los entrenadores
y autoridades si
se preocupaban e
interesaban por ellos
para ayudarles a
encontrarse como individuos
útiles a la
sociedad, el resultado
de estas valoraciones,
hizo que se
comprometieran a luchar
contra los factores de
riesgos que
les impedía ser
positivos en la
vida social y
vencerlos, vencer para
ser ganadores en
la vida.
Efectivamente, esa
valoración que hicieron
los jóvenes reclusos
de su actuar
en el ámbito
deportivo, permitió tomar conciencia,
fijarse el propósito
de triunfar, de
hacer el máximo
esfuerzo, de trabajar
en equipo al grado
de que, encontrándose
en estado de coma
la madre del entrenador,
dieron muestra de
una alta sensibilidad y se
solidarizaron con su
entrenador con un
amplio sentido de
equipo fraterno, sin
duda estaban motivados
y habían recuperado
la autoestima, de esa
forma fueron superándose
y alcanzaron a
disputar la final
del torneo donde quedaron
en segundo lugar,
pero dando todo
su esfuerzo y
luchando con dignidad,
tanto así que su
esfuerzo mismo les
hacía sentirse campeones,
así los reconocieron
sus entrenadores y
las autoridades del
centro penitenciario, mismos
que reconocieron que
el proyecto había
resultado altamente positivo
y estaban convencidos
que serviría para
ayudar a reintegrarse
socialmente a muchos
jóvenes que lamentablemente siempre
estarán ingresando a
estos centros penitenciarios juveniles.
Finalmente, resalta
el hecho de que
este
grupo de jóvenes
integrados al equipo
de futbol americano,
convertidos en triunfadores,
al cumplir sus
condenas y obtener
la ansiada libertad,
el porcentaje reincidente
se invirtió con
relación al promedio
porcentual nacional, es
decir, solo el
25% regresó a
las cárceles o
murieron en distintas
formas cometiendo delitos,
el porcentaje que
se reintegró a
la sociedad fue
de 75%, el
joven violento fue
el líder del
equipo y recuperó
a su familia,
otro se había
reconciliado con su madre
y vivieron juntos,
otro había recuperado
a su novia
y fue contratado
para jugar, otro
ingresó a la
universidad y también
se integró al
equipo de futbol
americano colegial.
Mtra. este análisis tiene un link de la película (Un Jego vs el Destino) se encuentra al inicio de este texto.
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